Cómo Vaca Muerta puede triplicar la producción de GLP

Hace 14 años pensar en el mercado de Gas Licuado de Petróleo era una utopía para el país. El desarrollo de Vaca Muerta cambió la ecuación significativamente y hoy, con las obras en marcha, ya se habla que Argentina podría ser uno de los cinco mayores exportadores de GLP del mundo de cara al 2031. Así lo informó que Pedro Locreille, director de Midstream Gas & GLP de YPF, en el Seminario Internacional de GLP “De Argentina hacia el mundo”.

El ejecutivo empezó su charla en la Universidad Austral con una promesa poco habitual en un seminario técnico: viajar en el tiempo. Locreille recordó que hace 14 años trabajaba en una planta de la Cuenca Neuquina que ni siquiera podía procesar gas.

“En 2012 gran parte de las plantas grandes de la cuenca recirculaban el gas natural de la salida a la entrada, porque no había suficiente volumen para sostenerlas operativamente”, contó. En aquel momento la producción rondaba los 65 millones de metros cúbicos diarios.

Hoy esa cifra llegó a un récord histórico de casi 120 millones de metros cúbicos por día. El salto respondió a inversiones sostenidas en infraestructura de midstream.

La producción de petróleo siguió el mismo camino. De menos de 200.000 barriles diarios hace 14 años, la cuenca neuquina pasó a bombear alrededor de 700.000 barriles hoy, un salto que está directamente al desarrollo de Vaca Muerta.

El salto que viene con el VMOS

Asimismo, el directivo sostuvo que el próximo empujón va a llegar con la puesta en marcha del oleoducto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS). Locreille comparó ese momento con un salto en alto: “Vaca Muerta está haciendo ese salto en alto enorme, y esto nos va a permitir producir 770.000 barriles adicionales”.

Es decir, prácticamente duplicar la producción actual de petróleo de la cuenca. En paralelo, la producción nacional de gas natural también sigue rompiendo récords, hoy en el orden de los 140 millones de metros cúbicos diarios.

Ese ritmo de crecimiento, según el ejecutivo de YPF, es lo que obliga a repensar toda la cadena de GLP. Por cada 200.000 barriles adicionales de petróleo se obtiene aproximadamente un millón de toneladas de GLP exportable, y algo similar ocurre con cada 20 millones de metros cúbicos extra de gas húmedo.

Vaca Muerta sumó más infraestructura.

La carrera por el podio del GLP

Sumando lo que van a aportar los nuevos proyectos de procesamiento, incluido el de TGS en Tratayén y la ampliación de Compañía Mega, Locreille estimó que Argentina podría sumar otros 3,5 millones de toneladas anuales de GLP. En total, calculó un potencial de siete millones de toneladas adicionales.

“Argentina tiene el potencial de sumar unos siete millones de toneladas de GLP y pasar del puesto 14 actual a estar entre el puesto 5 y 7 del podio internacional de exportadores”, afirmó.

Ese salto ubicaría al país muy cerca de Kuwait y Canadá en el ranking global. Hoy la Argentina consume localmente casi la mitad de lo que produce, mientras que la otra mitad ya se exporta, principalmente hacia el cono sur.

Locreille remarcó que ese equilibrio regional está cambiando. “Nuestra región es deficitaria y se abastece mayormente desde Norteamérica, mientras que los excedentes de Argentina hoy terminan yendo al cono sur”, explicó, aunque anticipó que empiezan a aparecer envíos incipientes hacia África y Asia.

Según el ejecutivo, hacia 2031 la producción nacional de GLP podría llegar a casi nueve millones de toneladas anuales, lo que obligaría a buscar activamente nuevos compradores fuera de la región, en mercados asiáticos donde hoy se concentra el grueso de la demanda mundial.

Mega sigue avanzando.

El etano y la chance petroquímica

Consultado sobre la competitividad argentina en petroquímica, Locreille fue cauto con los tiempos pero optimista con el fondo. Dijo que ese eslabón, junto con la comercialización final, es donde se concentra el mayor margen de toda la cadena de valor del GLP.

En este marco, el ejecutivo explicó que Argentina tiene ventajas frente a Estados Unidos por la logística hacia los polos petroquímicos y por tratarse de subproductos de negocios ya rentables como el petróleo y el gas. Eso les da mayor resiliencia frente a la volatilidad de precios.

Sobre el etano, Locreille señaló que hoy se pierde buena parte del que viene mezclado con el gas natural que se quema en los hogares, y que a futuro habrá volumen suficiente para instalar al menos un nuevo steam cracker en la región de Bahía Blanca.

Locreille recordó que estos proyectos petroquímicos demandan entre ocho y diez años desde la etapa de conceptualización hasta la puesta en marcha comercial. “Estamos en el mejor momento para sembrar la semilla y verla crecer, cuando la demanda de polímeros va a superar ampliamente la capacidad proyectada por China”, sostuvo.

Federico Sbarbi Osuna es el nuevo CEO de Coral Energía

Coral Energía, empresa del Grupo Corven, anunció la designación de Federico Sbarbi Osuna como nuevo CEO de la compañía. Desde el 3 de agosto, liderará la estrategia de expansión y consolidación de la empresa en el mercado energético argentino.

Sbarbi Osuna es licenciado en Tecnología de la Información y cuenta con un MBA por la Universidad Austral. Posee una trayectoria de más de 25 años en el sector energético, con experiencia en operaciones, desarrollo de negocios, estrategia corporativa y gestión de activos.

Antes de incorporarse a Coral Energía, se desempeñó como CEO de 360Energy, donde lideró un proceso de crecimiento que permitió más que duplicar la capacidad instalada de la compañía en la Argentina y ampliar sus operaciones hacia nuevos mercados de la región.

Previamente, desarrolló una carrera de más de 20 años en Genneia, donde integró el Comité de Dirección, lideró áreas como Operaciones, Desarrollo Comercial y Estrategia, y se desempeñó como COO.

Su incorporación representa un nuevo paso en el desarrollo de Coral Energía. Sbarbi Osuna asume el desafío de conducir a Coral en el camino de consolidarse como empresa líder del sector energético argentino.

La empresa busca ampliar su presencia en el mercado energético, proyectando un fuerte crecimiento a partir de la ampliación de su cartera renovable y de almacenamiento, y de la incursión en nuevas fuentes de generación, contribuyendo al desarrollo productivo del país y comunidades donde opera.

Su llegada permitirá fortalecer la estructura de conducción de Coral Energía para acompañar esta nueva etapa.

Coral Energía se especializa en el desarrollo, construcción y operación de activos de generación y almacenamiento de energía. La empresa tiene hoy 220 millones de dólares en inversiones comprometidas en todo el país y apunta a alcanzar 1GW de generación eléctrica hacia 2030. Como parte del Grupo Corven, combina respaldo industrial, capacidad de gestión, conocimiento del territorio y vocación de inversión para transformar proyectos en infraestructura energética concreta.

Offshore en Argentina: entre el potencial geológico y el desafío político

La exploración offshore se consolida como uno de los principales ejes de discusión dentro de la industria energética global. Según un informe reciente de la Universidad Austral, los márgenes continentales siguen siendo áreas críticas para garantizar seguridad energética, atraer inversiones y sostener la transición ordenada hacia matrices más diversificadas, especialmente en países con fuerte dependencia de hidrocarburos.

En ese contexto, el Atlántico Sur volvió a posicionarse como una de las regiones más prometedoras para la exploración de hidrocarburos. La reactivación de licencias en Argentina, Uruguay y el sur de Brasil consolidó un corredor geológico que, pese a sus distintos niveles de madurez, concentra expectativas técnicas, estratégicas y políticas dentro de la industria regional.

Del lado sudamericano, la Ronda Argentina Costa Afuera 1, lanzada en 2018, marcó el inicio de una nueva etapa exploratoria. A partir de 2019, las operadoras priorizaron la adquisición de sísmica 2D y 3D en las cuencas Austral, Malvinas Oeste y Argentina Norte, configurando la mayor base de datos marina del país.

Entre 2019 y 2025 se relevaron cerca de 35.000 kilómetros de sísmica 2D y más de 40.000 kilómetros cuadrados de sísmica 3D. Empresas como TGS, PXGeo y BGP lideraron las campañas, trabajando para operadoras internacionales y nacionales como ExxonMobil, TotalEnergies, Shell, Equinor, YPF y Tullow Oil.

El primer hito operativo de esta etapa fue el pozo Argerich.x-1, perforado en 2024 por Equinor junto a YPF y Shell. Se trató del primer pozo en aguas ultraprofundas de la Argentina, con 1.500 metros de columna de agua y 4.000 metros de profundidad total, utilizando el drillship Valaris DS-17.

Aunque el resultado no fue comercialmente exitoso, la operación aportó información geológica clave para calibrar los modelos exploratorios. En la industria, este tipo de resultados no implica el descarte del área, sino una etapa necesaria de aprendizaje dentro de cuencas prácticamente vírgenes desde el punto de vista exploratorio.

Luego de Argerich, el offshore busca una nueva etapa.

Una pausa que es técnica, no estratégica

Tras la finalización del pozo Argerich y de las campañas sísmicas comprometidas, la información pública sobre offshore disminuyó de forma notable. Sin embargo, esta baja exposición mediática no refleja una paralización de la actividad, sino una fase de interpretación técnica que demanda tiempo, rigurosidad y análisis integrado de grandes volúmenes de datos.

Las compañías ingresaron en una etapa donde se definen decisiones estratégicas y económicas de largo plazo. Antes de fines de 2026 vencerán los primeros períodos exploratorios de la ronda offshore, momento en el cual las operadoras deberán decidir si avanzan hacia una segunda fase con nuevos pozos o si revierten sus áreas.

En paralelo, el proceso exploratorio estuvo acompañado por un esquema inédito de participación pública. Entre 2021 y 2024 se realizaron consultas tempranas y audiencias públicas que involucraron a empresas, ONGs, universidades, cámaras empresarias, sindicatos y ciudadanos, generando un debate sin precedentes sobre la actividad offshore.

Los resultados evidenciaron una fuerte polarización. Mientras los sectores productivos destacaron el impacto en empleo, divisas, soberanía energética y desarrollo tecnológico, los sectores críticos enfatizaron los riesgos ambientales, la pesca, el turismo y la desconfianza institucional respecto al control de impactos.

Este proceso derivó en la emisión de Declaraciones de Impacto Ambiental que habilitaron proyectos bajo un marco regulatorio homogéneo. Sin embargo, también quedaron áreas pendientes, como el bloque MLO-122 de Tullow Oil, que aún no cuenta con una definición administrativa final sobre su continuidad.

En contraste, ExxonMobil y Qatar Petroleum devolvieron formalmente varias áreas en Malvinas Oeste durante 2024, reflejando la dinámica normal de una exploración de frontera, donde no todos los proyectos avanzan hacia etapas de perforación o desarrollo.

Shell y una nueva oportunidad para el offshore.

Producción, logística y el espejo regional

Mientras la exploración offshore avanzaba en el norte, el sur argentino recuperó protagonismo con el proyecto Fénix, operado por TotalEnergies en la Cuenca Austral Marina. Entre 2023 y 2024 se perforaron tres pozos de desarrollo que hoy aportan cerca de 10 millones de metros cúbicos diarios de gas al sistema nacional.

Con este aporte, la producción offshore representa aproximadamente el 20% del gas del país, considerando también los históricos yacimientos Carina y Vega Pléyade. Este desempeño reafirma la capacidad técnica y operativa de Argentina para sostener proyectos marinos de escala relevante.

No obstante, el país aún carece de una cadena de suministros específicamente desarrollada para abastecer proyectos offshore de gran magnitud. La logística, los servicios especializados y la infraestructura portuaria siguen siendo uno de los principales desafíos para capitalizar futuras inversiones.

En este sentido, Uruguay aparece como un ejemplo regional de planificación. Con bloques adjudicados a compañías majors, marcos regulatorios estables y compromisos de perforación asumidos, el país logró posicionarse como un actor avanzado dentro del margen atlántico sudamericano.

APA Corporation y Chevron ya anunciaron actividades sísmicas y compromisos exploratorios entre 2025 y 2027 en aguas uruguayas, lo que anticipa un nuevo ciclo de exploración activa en la región. En paralelo, el sur de Brasil reactivó su Cuenca de Pelotas mediante rondas licitatorias permanentes.

Del otro lado del Atlántico, Namibia consolidó descubrimientos comerciales que reforzaron el interés global por este sistema conjugado. Ambos márgenes comparten una historia geológica común desde la apertura del Atlántico Sur, lo que fortalece el atractivo exploratorio del corredor regional.

YPF descartó que tenga negociaciones abiertas con Petrobras.

Una frontera que exige continuidad

El potencial energético del offshore argentino permanece intacto. La información sísmica, los datos de pozo, la experiencia operativa y los avances regulatorios conforman una base sólida para una nueva etapa exploratoria, siempre que exista continuidad institucional y visión estratégica a largo plazo.

Explorar el Atlántico Sur no implica únicamente una apuesta hidrocarburífera. Representa una oportunidad para fortalecer la soberanía energética, el desarrollo tecnológico, la formación de recursos humanos y la integración industrial, en un contexto donde la energía sigue siendo un factor central para el crecimiento económico.

La ventana de oportunidad está abierta. Convertir el conocimiento acumulado en progreso concreto dependerá de sostener políticas estables, reglas claras y una planificación que trascienda los ciclos políticos. En esa ecuación, el offshore argentino sigue siendo una de las cartas más relevantes del tablero energético nacional.