Ley de Glaciares: aval del Senado y fuerte debate por el impacto en la minería

El Senado de la Nación aprobó la modificación de la Ley 26.639 de Presupuestos Mínimos para la Preservación de los Glaciares y del Ambiente Periglacial, con 41 votos afirmativos, 31 negativos y una abstención. La senadora neuquina Julieta Corroza fue la única en no definirse, reflejando un escenario político dividido.

El resultado evidenció un respaldo transversal que incluyó a legisladores de La Libertad Avanza, sectores dialoguistas y parte del interbloque kirchnerista. Entre los apoyos se destacaron Lucía Corpacci y Sergio Uñac. Tras la votación, el proyecto fue girado a la Cámara de Diputados para su tratamiento definitivo.

La sesión marcó un punto de inflexión en el debate entre protección ambiental y desarrollo productivo. Desde el oficialismo señalaron que la iniciativa busca fortalecer el cuidado de los recursos hídricos sin frenar inversiones. En cambio, sectores críticos advirtieron sobre posibles vacíos normativos y riesgos de fragmentación en la aplicación de criterios ambientales.

El Gobierno Nacional defendió la reforma como una herramienta para ordenar el marco legal vigente y reducir la conflictividad judicial. Según sus impulsores, la actualización permitirá brindar previsibilidad a proyectos productivos, especialmente en minería, sin resignar estándares ambientales. Sin embargo, organizaciones y legisladores opositores manifestaron preocupación por el impacto futuro.

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Argumentos a favor: federalismo, eficiencia y desarrollo

Durante el debate, senadores oficialistas y aliados sostuvieron que la reforma fortalece el federalismo ambiental. El fueguino Agustín Coto afirmó que la norma preserva las reservas hídricas permanentes y armoniza la legislación con la Constitución y los fallos de la Corte Suprema, sin eliminar protecciones existentes.

Coto explicó que el nuevo texto incorpora áreas al inventario del IANIGLA sin modificar su estatus jurídico. En ese sentido, sostuvo que el sistema mantiene su carácter preventivo y evita interpretaciones discrecionales. “Todo sigue protegido”, resumió, al defender el equilibrio entre desarrollo productivo y preservación ambiental.

Desde San Juan, Bruno Olivera Lucero destacó que la Nación fija presupuestos mínimos que no anulan las autonomías provinciales. Rechazó la idea de una confrontación entre agua y minería y cuestionó los criterios actuales del inventario, basados principalmente en imágenes satelitales.

Olivera Lucero consideró que el enfoque vigente paraliza proyectos por presunciones técnicas. Además, planteó que Argentina es uno de los pocos países que categoriza jurídicamente el ambiente periglacial, lo que genera restricciones singulares. Según su visión, una revisión metodológica permitirá mayor precisión sin debilitar controles.

La senadora salteña Flavia Royón respaldó la reforma con datos sobre el uso del agua. Señaló que en San Juan el 94% se destina al agro, el 4% al consumo humano y apenas el 1,2% a la industria, incluida la minería, lo que relativiza su impacto hídrico.

En el cierre del debate, Patricia Bullrich sostuvo que el país necesita compatibilizar crecimiento y ambiente. Cuestionó la dicotomía entre empleo y preservación y afirmó que el desarrollo responsable es una condición indispensable para reducir la pobreza estructural.

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Críticas, advertencias y reacción del sector minero

Desde la oposición, surgieron cuestionamientos sobre la descentralización de criterios técnicos. El pampeano Pablo Bensusán alertó que la reforma puede generar hasta doce interpretaciones diferentes. Calificó el proyecto como anticientífico e irresponsable, y advirtió sobre el debilitamiento del sistema nacional de protección.

El bonaerense Maximiliano Abad afirmó que la iniciativa no soluciona los problemas existentes y abre nuevos conflictos. Señaló que permitir a las provincias modificar inventarios invierte la jerarquía normativa y anticipó una posible ola de judicializaciones.

Abad sostuvo que la inseguridad jurídica puede desalentar inversiones. Según explicó, un marco fragmentado transmite incertidumbre a empresas interesadas en proyectos de largo plazo. En ese contexto, consideró que la norma podría generar efectos contrarios a los buscados por el Gobierno.

Desde el kirchnerismo, Anabel Fernández Sagasti remarcó el carácter irreversible del daño ambiental. Advirtió que la explotación de glaciares implica pérdidas irreparables y denunció que la reforma genera incertidumbre donde antes existía previsibilidad normativa.

En paralelo, la Cámara Argentina de Empresas Mineras celebró la aprobación. En un comunicado, destacó que la reforma fortalece la protección hídrica y habilita un desarrollo responsable, promoviendo inversiones y empleo de calidad bajo estándares ambientales exigentes.

La entidad resaltó el rol de las provincias como administradoras de recursos naturales y valoró el consenso político alcanzado. Además, sostuvo que la actualización permitirá identificar con mayor precisión áreas protegidas y zonas aptas para actividades productivas, reduciendo conflictos legales y demoras en proyectos.

La reforma transfiere facultades a los distritos para identificar glaciares con función hídrica, basándose en criterios técnico-científicos. Defensores aseguran que no existen vicios constitucionales y recuerdan que los recursos naturales pertenecen a las provincias. El futuro del proyecto dependerá ahora del debate en Diputados.

Uso del agua y glaciares: la minería pide reglas claras

La Cámara Argentina de Empresas Mineras (CAEM) reafirmó su compromiso con la protección de los glaciares y del ambiente periglacial con función hídrica relevante, y planteó la necesidad de llevar certezas técnicas a la discusión en torno a la Ley de Glaciares. El objetivo, señalaron, es despejar temores genuinos y evitar interpretaciones que no mejoran la protección ambiental.

Desde la entidad remarcaron que la minería moderna en Argentina se desarrolla bajo criterios de sustentabilidad, con controles técnicos exigentes y un uso eficiente de los recursos naturales. En ese marco, subrayaron el impacto positivo del sector en términos de empleo y desarrollo productivo en distintas regiones del país.

Actualmente, la actividad minera genera más de 100.000 puestos de trabajo directos e indirectos. Según proyecciones del sector, esa cifra podría duplicarse en los próximos años si se consolidan nuevos proyectos, siempre bajo estándares ambientales rigurosos y marcos normativos claros.

El uso del agua en la minería

Uno de los puntos que más interés genera en el debate público es el uso del agua. Desde CAEM explicaron que la minería representa una fracción mínima del consumo hídrico total. En las regiones donde hay actividad minera, aproximadamente el 93% del agua se destina a la agricultura, mientras que la industria utiliza el 7% restante.

Dentro de ese porcentaje industrial, la minería ocupa apenas el 1%. Esta proporción, señalaron, suele ser desconocida o malinterpretada en el debate público, lo que alimenta preocupaciones que no siempre se corresponden con los datos reales del uso del recurso.

En los yacimientos metalíferos, el agua cumple múltiples funciones operativas, desde la perforación segura hasta la separación de minerales. Sin embargo, a diferencia de lo que suele suponerse, la mayor parte del agua utilizada no se pierde.

Recirculación y eficiencia hídrica

Entre el 70% y el 90% del agua empleada en los procesos mineros se mantiene dentro de circuitos cerrados, donde se recircula de manera continua. Esto permite reducir significativamente la necesidad de nuevas captaciones y minimizar el impacto sobre las fuentes naturales.

Desde la cámara destacaron que esta eficiencia no es solo el resultado de tecnología, sino también de planificación, ingeniería y monitoreo permanente. La minería moderna, aseguraron, puede operar en zonas cordilleranas sin afectar reservas hídricas estratégicas.

Experiencias internacionales en países con larga tradición minera, como Canadá o Suecia, muestran que es posible combinar desarrollo productivo con resguardo ambiental, aplicando estándares técnicos avanzados y controles estrictos.

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Controles ambientales y marco regulatorio

Además de la eficiencia operativa, la actividad minera en Argentina está sujeta a un marco regulatorio riguroso. Para operar, cada proyecto debe presentar un Informe de Impacto Ambiental, regulado por la Ley 24.585, que evalúa de forma integral su interacción con el entorno, incluido el recurso hídrico.

Estos estudios se actualizan cada dos años y son evaluados y auditados por autoridades provinciales. En muchos casos, participan organismos técnicos, universidades y comunidades locales a través de esquemas de monitoreo ambiental participativo.

A estos controles oficiales se suman auditorías permanentes y la adopción de estándares internacionales de sostenibilidad, como HMS/TSM, ICMM, ISO o IRMA. Estas certificaciones agregan capas adicionales de control y contribuyen a mejorar la eficiencia en el uso del agua.

La necesidad de aclaraciones técnicas

En el contexto del debate sobre la Ley de Glaciares, desde CAEM plantearon la importancia de incorporar aclaraciones técnicas más precisas, especialmente en lo referido a las zonas periglaciares. El objetivo es evitar que crioformas sin función hídrica relevante sean consideradas áreas estratégicas.

Según la entidad, estas interpretaciones generan restricciones innecesarias que no fortalecen la protección ambiental y, al mismo tiempo, limitan el desarrollo productivo y la generación de empleo. “Proteger el ambiente requiere leyes claras”, sostuvieron.

El proyecto Vicuña presentará un informe técnico en el primer trimestre de 2026

En el marco de la presentación de megaproyectos minerales para la Argentina, el presidente Javier Milei recibió a los ejecutivos del proyecto Vicuña, que explotará una de las mayores reservas de cobre, oro y plata del mundo, en la provincia de San Juan.

La empresa incluye una alianza de dos gigantes de la minería como BHP -la más grande del mundo- y Lundin Mining, y aplicaron al Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI).

Vicuña trabaja a más de 4.200 metros de altura sobre el nivel del mar en los depósitos Josemaria y Filo del Sol.

Ahora, busca que el Gobierno lo declare como un Proyecto de Exportación Estratégica de Largo Plazo (PEELP) para proteger jurídicamente su actividad y destinar unos 2.000 millones de dólares en los primeros dos años a partir de que se apruebe su solicitud de RIGI.

El total de la inversión garantizada rondaría los US$ 15.000 millones, una de las mayores inversiones extranjeras directas de la historia argentina, pero el número certero se conocerá a lo largo de este año.

En el primer trimestre de 2026, Vicuña presentará un informe técnico donde se definirá cómo funcionará el proyecto, las campañas de perforación, los objetivos, la infraestructura necesaria y otros servicios asociados.

En 2025, las mineras BHP (Australia) y Lundin Mining (Canadá) desembolsaron unos US$ 400 millones en San Juan, cifra que aproximadamente duplicó lo del año anterior y que en 2026 podría volver a duplicarse.

Los fondos serán destinados a campañas de perforación; trabajos previos necesarios antes de comenzar la pre-construcción, como, por ejemplo, caminos hacia la mina y el campamento-; y la contratación de proveedores, en gran parte locales, como el servicio de catering, que fue adjudicado a la sanjuanina Caterwest, del empresario Martín Ossa.

Junto a Milei en Casa Rosada estuvo el canciller, Pablo Quirno, y por parte de las empresas participaron Jack Lundin, CEO de Lundin Mining; Carlos Ramírez, vicepresidente en BHP de la Joint Venture Vicuña y presidente del Directorio; Ron Hochstein, CEO de Vicuña Corp.; y José Morea, director para Argentina y Chile de Vicuña Corp.

Según se comunicó, “durante el encuentro se destacó la importancia de continuar avanzando con la agenda de reformas para acelerar inversiones de gran escala, con previsibilidad y reglas claras”.

Entre ellas está la adaptación de la “Ley de Glaciares”, cuya discusión se reactivará en el Congreso a partir de febrero.

Minería y glaciares: el Senado deja la definición para febrero

La Cámara Alta dio un paso clave para la reforma que más expectativas genera en la industria minera. Tras dos jornadas de discusión, la Comisión de Minería, Energía y Combustibles del Senado emitió dictamen favorable al proyecto que plantea modificaciones a la Ley de Glaciares, acercándolo a la instancia de media sanción.

El debate fue conducido por el presidente de la comisión, el senador por Catamarca Flavio Fama, y contó con intervenciones de representantes de provincias con actividad minera, funcionarios del Poder Ejecutivo, cámaras empresariales, especialistas y organizaciones ambientalistas. La diversidad de voces reflejó las tensiones entre desarrollo productivo y protección ambiental.

La continuidad del tratamiento quedó suspendida debido a las restricciones de agenda legislativa asociadas al debate del Presupuesto 2026. En este contexto, la votación quedaría pendiente hasta después del 10 de febrero y requerirá una nueva convocatoria a sesiones extraordinarias.

Fama remarcó que “es posible cuidar el ambiente sin frenar el desarrollo”, y destacó la necesidad de consensos federales que atiendan las realidades de las provincias. La iniciativa incorpora dos modificaciones centrales respecto del marco vigente.

Por un lado, redefine el alcance de las áreas protegidas, restringiendo la prohibición de actividad en glaciares y zonas periglaciares únicamente a aquellos cuerpos de hielo que cumplan funciones hídricas estratégicas. Uno de los argumentos principales es que, a 15 años de la aprobación de la ley, el Instituto Nacional responsable del inventario apenas completó la primera etapa y no avanzó en la evaluación del impacto hídrico.

El proyecto también transfiere a las provincias la responsabilidad de delimitar estas áreas, con el objetivo de agilizar los estudios y avanzar en autorizaciones ambientales. Esa potestad responde a un reclamo recurrente de los gobernadores de distritos mineros, que cuestionan la incertidumbre legal vigente. El sanjuanino Marcelo Orrego consideró que la norma actual presenta “imprecisiones que generan interpretaciones distorsivas” e impiden un desarrollo sostenible.

Desde Catamarca, el gobernador Raúl Jalil sostuvo que la minería es clave en la transición energética y afirmó que los procesos para aprobar informes de impacto ambiental deben acelerarse. Las autoridades provinciales insisten en reducir la ambigüedad normativa para establecer con precisión dónde está permitida la exploración y dónde rige la prohibición.

El sector empresario también respaldó el proyecto. Desde CAMARCO señalaron que una redacción que dé certeza jurídica permitirá avanzar con responsabilidad ambiental y garantizar la protección del recurso hídrico, al tiempo que abre oportunidades de empleo en las economías regionales.

El debate seguirá abierto, con posturas encontradas sobre los riesgos ambientales y la necesidad de inversiones en un sector considerado estratégico para la transición energética global. El tratamiento legislativo en 2026 será decisivo para el futuro del marco regulatorio minero en Argentina.

Reforma a la Ley de Glaciares: el Ejecutivo apunta a reglas claras y desarrollo productivo

El Gobierno nacional envió al Congreso un proyecto de ley para reformar la Ley de Presupuestos Mínimos para la Protección de Glaciares (N° 26.639), con el objetivo de corregir lo que considera deficiencias estructurales de la norma vigente desde 2010. La iniciativa forma parte de la agenda de desregulación y busca reducir la incertidumbre jurídica que, según el Ejecutivo, frena proyectos productivos en distintas provincias.

Desde la Oficina del Presidente señalaron que la legislación actual genera superposición de competencias, discrecionalidad en su aplicación y conflictos con las jurisdicciones provinciales, que por mandato constitucional son dueñas de los recursos naturales. En ese sentido, el proyecto apunta a compatibilizar la protección ambiental con el desarrollo económico.

Según el comunicado oficial, la reforma establece criterios más precisos para identificar qué glaciares deben ser protegidos por cumplir una función hídrica efectiva. Además, refuerza estándares ambientales ya vigentes y elimina interpretaciones amplias que, a juicio del Gobierno, bloquearon inversiones bajo fundamentos ideológicos.

Más rol para las provincias y evaluación técnica

El texto enviado al Congreso reafirma los principios del artículo 41 de la Constitución Nacional, que exige preservar el ambiente sin impedir el desarrollo humano, y del artículo 124, que reconoce el dominio originario de las provincias sobre sus recursos naturales.

En esa línea, la propuesta fortalece el rol de los gobiernos provinciales en los procesos de evaluación de impacto ambiental. También promueve la integración de capacidades técnicas y científicas locales, y una articulación más eficiente con el Inventario Nacional de Glaciares, para contar con información actualizada y confiable al momento de tomar decisiones.

Desde el Ejecutivo destacan que el proyecto se inscribe en un esquema de “federalismo ambiental responsable”, que busca reglas claras y previsibles para todos los actores. La iniciativa responde, además, a compromisos asumidos en el Pacto de Mayo y a reclamos históricos de provincias mineras y productoras de recursos estratégicos.

Entre ellas se encuentran Catamarca, Jujuy y Salta, que integran la Mesa del Litio, y Mendoza y San Juan, vinculadas al desarrollo cuprífero. El Gobierno solicitó al Congreso un tratamiento rápido del proyecto durante las sesiones extraordinarias.

El respaldo del sector minero

La propuesta fue bien recibida por el sector minero, que considera clave una actualización normativa para destrabar inversiones. Agustín Del Castillo, gerente de Asuntos Institucionales y Comunicación de Cerro Vanguardia, sostuvo que la definición sobre la Ley de Glaciares será determinante para el futuro de los proyectos anunciados.

“Lo que está en discusión hoy es cómo se define la Ley de Glaciares. Eso va a determinar si los anuncios de inversión se convierten en proyectos concretos o quedan solo en anuncios”, afirmó en diálogo con +E.

En la misma línea, la Cámara Argentina de Empresas Mineras (CAEM) emitió un comunicado en el que remarcó que existe consenso en proteger los glaciares y el ambiente periglacial que constituyan reservas estratégicas de recursos hídricos, tal como establece el artículo 1° de la ley vigente.

Sin embargo, la entidad planteó la necesidad de aclarar que no todos los glaciares cumplen esa función, y que las definiciones deben realizarse caso por caso, con sustento técnico y participación de especialistas. También reclamó una delimitación precisa del rol de las provincias, en línea con lo establecido por la Constitución.

Desde CAEM subrayaron que una redacción clara y previsible permitiría compatibilizar el desarrollo productivo y la infraestructura con el cuidado ambiental, al tiempo que generaría empleo y contribuiría al crecimiento económico del país.