La obra del Vaca Muerta Oil Sur (VMOS) sumó un avance clave con la finalización de la prueba hidrostática del tanque principal de la Cabecera de Bombeo Allen, una de las infraestructuras centrales del sistema que conectará la producción neuquina con la terminal de Punta Colorada, en Río Negro. El ensayo validó la resistencia estructural y los estándares de seguridad requeridos.
El tanque, con una capacidad de 70.000 metros cúbicos, fue sometido a un proceso de llenado controlado durante 14 días, equivalente al volumen transportado por más de 1.500 camiones cisterna. La prueba, ejecutada por AESA, permitió verificar su integridad y habilitar la siguiente fase del montaje, que contempla la instalación de un domo de aluminio y una membrana flotante.
Para la compañía, el resultado fue presentado como un hito técnico y operativo. El llenado se realizó en los tiempos previstos, sin desvíos y bajo procedimientos coordinados con empresas locales y autoridades provinciales. Este avance consolida el rol de AESA en la ejecución de infraestructura crítica para la expansión logística del petróleo de Vaca Muerta.
Un avance que impulsa la infraestructura exportadora
La prueba hidrostática del tanque de Allen forma parte de una cadena de obras que busca expandir la capacidad de transporte y almacenamiento del shale argentino. El proyecto VMOS, impulsado por las principales compañías del sector, permitirá incrementar los envíos hacia mercados internacionales a través de la terminal de Punta Colorada, actualmente en etapa de adecuación.
El sistema incluye nuevas estaciones de bombeo, ampliación de ductos y desarrollo de infraestructura de superficie. En este contexto, la cabecera de Allen funcionará como punto estratégico de acopio previo al bombeo hacia la costa rionegrina. La instalación del domo y la membrana flotante permitirá reducir venteos y mejorar la seguridad ambiental del complejo.
El avance del proyecto se completa con la finalización del cruce del río Negro, una de las obras más desafiantes del trazado. El cruce, de 800 metros totales y 700 metros de cañería de 30 pulgadas, se realizó mediante un proceso de perforación horizontal dirigida, tecnología que evita abrir zanjas y minimiza el impacto sobre el lecho del río y su entorno.
Minimizar impactos y garantizar seguridad
La perforación dirigida requirió un túnel piloto inicial, que luego fue ampliado mediante sucesivas etapas hasta alcanzar el diámetro necesario para la instalación del ducto. En todo el proceso se utilizaron lodos biodegradables para estabilizar el túnel, remover el suelo y facilitar el desplazamiento del tramo de cañería hacia su posición final en la margen sur del río.
Esta técnica es considerada fundamental para proyectos de transporte energético que deben cumplir con estrictos requisitos ambientales. En el caso de VMOS, su aplicación permitió completar una obra crítica sin afectar el curso del río ni alterar actividades productivas o urbanas cercanas. La perforación en sí fue ejecutada en 28 días, mientras que las tareas totales demandaron cinco meses.
Además del cruce, los avances se distribuyen en varios frentes simultáneos: el oleoducto Vaca Muerta–Río Negro, la estación Cabecera Allen, la estación de bombeo de Chelforó, la estación Santa Rosa y las obras en Punta Colorada. En conjunto, el proyecto registra un avance general del 58%, consolidándose como una de las obras energéticas más importantes del país.









